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Parte III: La historia de Mercedes-Benz desde el museo

La última parte de nuestra visita a este maravilloso edificio, guardián de la historia del auto.

Parte III: La historia de Mercedes-Benz desde el museo

Luego de las dos primeras entregas (Parte 1 y Parte 2) de esta visita por el museo de Mercedes-Benz, queda para el final lo más cercano en el tiempo. Luego de la Segunda Guerra y en una Alemania ruinosa, Mercedes-Benz continuaría su crecimiento, entrando también el mundo de la competición.

El milagro alemán (1945-1960)

Luego de la Segunda Guerra Mundial y en medio del Milagro Alemán, empiezan a surgir vehículos únicos, enfocados en más que “moverse de A a B”.

El 180 marca la transición de Mercedes-Benz al empleo de la carrocería que conocemos hoy como sedán. Se lo conocía como “Ponton” y tenía un diseño integral, en el que la carrocería y el chasis armaban una sola forma. Es el antepasado directo del Clase E y tenía un motor de cuatro cilindros de 52 CV, la velocidad tope era de 125 Km/h. Se produjeron más de 50.000 modelos entre 1953 y 1957.

Claro que no podría faltar el Alas de Gaviota, el 300 SL. Su chasis tubular de 50 kg hizo que la marca se decantara por las puertas elevables. Fue un auto ícono de los años 50’, y el primero en emplear un motor de inyección.

La era de la seguridad (1960-1982)

Para este período, Mercedes-Benz se enfoca en desarrollar productos seguros, entrando a la época de la globalización y explosión del mercado.

El Mercedes-Benz 300 Measuring Car es un espécimen único de la firma alemana, construido por el departamento de pruebas de Mercedes-Benz. Venía cargado con todo el equipo de medición necesario para grabar todos los datos que generaban los vehículos, al momento de realizar los exámenes de impacto. La información era transmitida a través de un largo cable, que se conectaba a los sensores del vehículo .

Junto con el 220 y 220 SE, el 220 S fue de los primeros vehículos de producción con carrocería de seguridad patentada por Béla Barényi. Contaba con zonas deformables que absorbían la energía en el área frontal y posterior, con un compartimento para pasajeros especialmente robusto.

Con el 190 y el 190 E, la marca extiende su gama en el segmento de los sedanes medianos. El Baby Benz, como fue denominado, consumía poco combustible, tenía poca resistencia al avance y era ligero. A pesar de sus compactas dimensiones eran tan seguro como los grandes vehículos de la marca. 

El presente y la Fórmula 1 (1982-hoy)

Ya para la etapa contemporánea de Mercedes-Benz, vemos avances tecnológicos en el campo de la motorización, con vehículos eléctricos e híbridos. Para esta parte, el Museo también se reserva una sala para la competición.

Acá aparece la Fórmula 1, y con ella la mítica Flecha de Plata. Juan Manuel Fangio tiene su lugar en el museo, e incluso se ven algunos trofeos con el escudo del ACA. Y llegando al día de hoy, los monoplazas triunfantes de Lewis Hamilton y Nico Rosberg cierran la atrapante visita.

Hasta aquí nuestra experiencia por el Museo de Mercedes-Benz. Una visita altamente recomendable para todos aquellos amantes de los autos.

Jorge Blancarte/Federico Treguer recomienda