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Probamos el MINI Countryman 2021

La marca británica actualiza su SUV con retoques de diseño y más equipamiento, pero sigue manejándose igual de bien.

Probamos el MINI Countryman 2021

Al ser sólo una actualización, el Countryman se mantiene como el modelo más grande de la marca, con 4.312 mm de largo, 1.821 mm de ancho y 1.559 mm de alto, con 2.670 mm de distancia entre ejes, 165 mm de despeje al piso y un maletero de 450 litros. Y por supuesto, sigue utilizando la misma base del BMW X1 para su construcción, con tracción delantera o la opción de incluir el sistema All4.

A Chile llega en cuatro versiones: Countryman, Countryman S con tracción simple y doble, y el deportivo Countryman John Cooper Works.

Lo nuevo en el Countryman 2021

La idea de la marca con esta actualización es darle a todos los modelos una imagen corporativa más moderna y alinearlos con elementos similares, pero al ser MINI una marca con un diseño tan distintivo, es difícil meterle mano de manera más profunda.

Entonces, respecto de la segunda generación lanzada en Chile en mayo de 2017, hay pequeños retoques que le sientan realmente bien, pero que no cambian esa impresión de ser un SUV pequeño pero 100% MINI.

Nuevo es el diseño de parrilla frontal más horizontal, las luces frontales LED de serie y el parachoques rediseñado con nueva posición neblineros y entradas de aire más verticales. Si bien parecen muchos cambios, cualquier mortal no reconocerá al nuevo mo0delo a simple vista. 

En la zaga destacan las luces LED con un nuevo diseño Union Jack de serie (la bandera británica, para más detalle) y nuevos acabados en negro brillante. Y si lo vemos de costado, mantiene la silueta de dos cuerpos bien robusta, pero añade nuevas llantas de 18" en negro,  guardabarros en negro mate y estribos en aluminio. Nuestra unidad incluía un techo en negro brillante que es un opcional.

En el habitáculo debutan nuevas opciones de tapices y acabados que generan una mejor apreciación de calidad interior, pero en términos de diseño, no se aprecia un cambio mayor en el tablero, pero sí novedades tecnológicas que afectan la estética general. 

Lo más destacado en la nueva pantalla táctil que reemplaza los marcadores tradicionales. Tiene un diseño ovalado, un tamaño de 5" y se aprecia justo por detrás del volante. Si bien la interfaz gráfica es muy correcta y sencilla de leer, nos sorprende que tanta tecnología no permita configurar lo que se ve, salvo una pequeña subpantalla inferior, y que la calidad de resolución sea tan pobre.

También nueva es la pantalla multifunción de 8,8" para el sistema de infoentretenimiento, que como novedad incorpora conectividad a Apple CarPlay y a la plataforma MINI Online, pero no a Android Auto. La marca indica que está trabajando en ello y ya hay varios modelos de BMW que sí lo están ofreciendo.

Este sistema incluye también un navegador GPS y una gráfica exquisita, con una resolución de tal calidad, que da más rabia aún que el marcador digital sean tan básico. Además, se puede utilizar la pantalla partida en diferentes proporciones (configurable) para ver más de una información a la vez.

Finalmente hay un nuevo volante y asientos deportivos, que en nuestra versión estaban forrados en cuero con prespuntes en blanco, aunque la verdad no contrastan tanto como nos gustaría. La posición de manejo es súper cómoda y fácil de encontrar. El asiento es bien deportivo, con mucho ajuste de la espalda y extensor para afirmar los muslos, y permite ir sentado bien abajo, aunque se puede subir de forma manual, no eléctrica, otro detalle negativo en un auto de 30 millones de pesos. 

Desde esta posición de manejo baja se puede controlar todos los mandos, y en el caso del sistema de infoentretenimiento, existe un mando central que ayuda a manejarlo todo de manera fácil e sencilla. Uno demora un par de días en acostumbrarse a los menús, pero después se hace todo súper intuitivo, tal como ocurre en BMW.

Lo que se mantiene en el Countryman 2021

El resto es más o menos lo mismo que vimos en el Countryman 2018, y cuya prueba de manejo puedes leer aquí.

Partamos por el espacio interior, que es muy generoso, y no podría ser diferente si se considera que tiene 2,67 metros entre los ejes, lo que es bastante. Caben dos adultos atrás con absoluta comodidas, incluso quienes miden más de 1,75m. Se sentarán cómodamente en un asiento blando, podrán meter sus pies debajo de la plaza delantera, y a menos que el conductor sea un gigante, no enterrarán sus rodillas en ninguna espalda. Y para arriba tendrán suficiente luz para no ir cabeceando.

Tengo más dudas en la plaza central, es no es tan cómoda, es algo elevada y tiene muy poco lugar para poner los pies ya que la consola central termina muy atrás. Y además, no hay mucho espacio a la altura de los hombros, ya que si bien tres personas entran, otra cosa es que vayan cómodos. Los niños son otra cosa. Le cabrán dos sillas perfectamente ancladas y un tercer niños mudo para que no reclame tanto. Pero cabe. Y en un MINI.

Vamos ahora a la mecánica. Si la versión de entrada Countryman mantiene el motor de tres cilindros 1.5 Turbo con 136 Hp y 220 Nm, nuestra unidad Countryman S sigue utilizando el cuatro cilindros 2.0 TwinPower Turbo, con 192 Hp y 280 Nm de par, asociado a una caja de cambios automática Steptronic de 8 velocidades y, en nuestro caso, sin el sistema de tracción All4.

Ni hablar de lo reactivo que es el MINI Countryman con este motor, despierto, ágil y muy agradable a la hora de llevarlo como uno quiere, y normalmente eso significa ir más rápido de lo usual. Y es que el auto lo exige. Es ágil de reacciones y despierto de motor, y la gestión estupenda que hace la caja le permite responder muy rápido a los cambios de peso en el pedal y, además, recuperar bien en un rango medio de revoluciones. Es un "pocket rocket" de verdad, pese a que es un SUV. 

Mantiene los 3 modos de manejo Green, Mid y Sport, que actúan sobre la sensibilidad del acelerador, la dureza de la dirección, el sonido del motor, la transmisión y la suspensión. Y a diferencia de lo que ocurre con otros modelos que ofrecen sistemas similares, aquí los tres modos se notan bastante. El Green es más lento de reacciones y resta sensibilidad, pero si se para sobre el pedal el motor responderá a plenitud. El Mid es para mí el mejor, el más sensato, con gran capacidad de aceleración pero sin estridencias. El Sport es superlativo para hacer volar al MINI, pero a veces es demasiado agresivo. Cuestión de gustos.

Lo mejor sigue siendo esa sensación de que el auto va sobre rieles. Ok, no es un MINI 3, que es más bajo y más estable, pero el Countryman realmente no parece ser un SUV. El centro de gravedad va más alto, la masa a mover es mayor y la suspensión ofrece mayor recorrido para cumplir con una de las premisas de un SUV, pero de verdad que se siente muy estable, aplomado y pegado al piso. 

La suspensión no es ni tan dura ni tan seca como en un Cooper S convencional, lo que a mí me parece excelente. Es un poco más blanda, tiene mayor capacidad de absourción de baches y el único problema sería el bajo perfil de los neumáticos, pero es el precio que siempre hay que pagar por una bella estética. En este caso, la rigidez y la dureza a veces extrema de los MINI pequeños se contrapone con este SUV, que intenta ofrecer cotas de comodidad y confort un poco más altas.

Lo que más me gusta es la dirección Servotronic, que ofrece una desmultiplicación espectacular, con mucha firmeza y linealidad que nos hace olvidarnos que es un SUV. Es un auto que entrega confianza al manejar, que responde ante emergencias, pero que si no te gusta tanta explosión, puedes usarlo como si fuera un auto de abuelitas, sin problema. 

Los consumos se homologan en torno a los 11 km/litro en ciudad y los 14 en ciclo mixto. Si lo maneja como yo, olvídese de esos números, pero como buen motor de BMW, no es tan gastador ni cuando se le exige demasiado. Es la gracia de este MINI. 

Conclusiones

Personalmente me encanta la marca MINI, aunque por razones de funcionalidad no la veo para mí. El único problema es que no está diseñado para nuestras calles, normalmente ásperas para un modelo tan seco de suspensiones y con perfiles de neumáticos tan pequeños. insisto, cuestión de gustos.

El Countryman me gusta por su configuración mecánicas, aunque me parece demasiado grande y voluminoso para ser un MINI. Reconozcamos que la marca lo diseño bien, porque tiene el tamaño y la habitabilidad, y no se ve tan grande como realmente es. Y ahora, en esta actualización, le pusieron cariño en los detalles.

Es para mi el MINI perfecto por su espacio, su inmenso maletero, y su mayor confort de marcha, asociado al "kart feeling" de siempre y una deportividad indiscutida. No es duro, no es áspero, pero sigue siendo rápido y ágil. Y me caben los niños adentro.

Además, viene más equipado, más conectado y con más seguridad, pero critico que a este nivel de precios no incluya ni una asistencia inteligente a la conducción. Ni una. Con suerte tiene sensores y cámara, pero nada más. Y BMW ya tiene estos sistemas en el catálogo. Es cosa de incorporarlos. El resto, muy recomendable, si le presupuesto le da.

Test drive MINI Countryman 2021

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