Test drive

Probando el Hyundai i30 2018

La nueva generación del hatchback mediano es la ratificación tangible del avance que ha tenido Hyundai.

Probando el Hyundai i30 2018

Pero esta tercera generación, presentada hace unos meses en el Salón de París,es la muestra más tangible del nivel superlativo que han alcanzado los modelos coreanos.

Desarrollado por completo por Hyundai Europa, aunque para Chile fabricado en Corea, el i30 utiliza una mayor cantidad de aceros de alta o ultra alta resistencia, por lo que pesa 30 kilos menos (entre 1.200 y 1.400 kilos, dependiendo de la versión) y tiene un 20% de mayor rigidez estructural del modelo al que reemplaza, y eso se nota nada más moverlo.

Mide 4.340 mm de largo, 1.795 mm de ancho, 1.465 mm de alto y tiene 395 litros de capacidad en el maletero. Frente a su generación anterior, el i30 es levemente más largo (40 mm), ancho (15 mm) y bajo (15 mm).

También es más grande que un Peugeot 308 (4,25) y un Volkswagen Golf (4,26), y algo más corto que un Mazda3 (4,47), aunque en capacidad de carga sólo lo supera el hatch francés.

 

Nuevo estilo

Si bien completamente distinto a lo que se conoce, el diseño del Hyundai i30 no muestra grandes riesgos, optando por un look sencillo y bastante clásico, a tono con lo que se conoce del mercado, con líneas similares a un Peugeot 308 y a un Volkswagen Golf, posiblemente los competidores en los que se enfocaron los desarrolladores.

Sin embargo, hay una limpieza visual que gusta mucho. Debuta la nueva parrilla frontal tipo “cascada”, de forma hexagonal y con marco cromado, que ya se luce en otros modelos de la marca. Un capó corto, focos ascendentes y con un luz diurna incorporada, y neblineros bajos en las esquinas del parachoques completan un look moderno y bien concebido.

La silueta nos confirma que hay más ADN europeo que asiático en este auto, con una cintura alta pero recta, no ascendente como se está haciendo costumbre. La superficie vidriada también es grande para la costumbre, mientras que el i30 luce proporcionado, con un capó largo y un cuerpo bien cargado hacia atrás.

En la zaga, en tanto, se ve una luneta estrecha, focos horizontales, un maletero ancho y un parachoqus más esculpido que el resto del auto. Llantas de 17 pulgadas y decoraciones cromadas completan un paquete que luce elegante y proporcionado.

Los cambios en el habitáculo son mucho más llamativos que los exteriores, especialmente por la mejora absoluta en la calidad de los materiales utilizados y en las terminaciones.

Sobre un diseño horizontal destaca una nueva pantalla táctil de 8” en el centro del tablero puesta en voladizo, que además de bluetooth ofrece conectividad a Apple CarPlay y Android Auto.

El volante es más pequeño y atractivo en estilo, la funcionalidad mejora al haber menos botones sobre el tablero y el tacto es infinitamente más agradable.

Extrañamos los mandos tras el volante para las versiones automáticas y un display digital más grande, sin embargo, cuenta con un selector de modos de manejo con tres posiciones (Eco, Normal y Sport), sunroof con cortinilla y climatizador bizona.

En cuanto a la habitabilidad, lo mejor es la altura y el espacio disponible para las piernas en las plazas traseras, ofreciendo un gran espacio para dos ocupantes adultos y algún niño al medio, ya que al nivel de los hombros, tres personas grandes en las plazas traseras se topan.

 

La oferta mecánica y su comportamiento

Si bien en Europa hay una amplia oferta de motores diésel y gasolineros, en Chile se ofrece con dos opciones gasolineras: el motor 1.6 litros con 128 Hp y 156 Nm de par, y el 2.0 litros con 164 Hp y 203 Nm de par, este último, nuestra unidad de pruebas, sólo asociada a una caja automática de seis velocidades.

Este motor es más que generoso en aceleraciones iniciales y se siente muy redondo en su desempeño. Eso sí, no puede competir en con opciones turbo o diésel, que suelen generar mejores sensaciones dinámicas.

Quizás si estuviera asociado una caja más veloz y con relaciones más cortas, las sensaciones serán más agradables, pero en general cumple a cabalidad con los usos normales.

El consumo homologado es de 9,7 km/litro en ciudad y de casi 14 km/litro en ciclo mixto, aunque a nosotros nos dio 8,7 en ciclo netamente de ciudad y 12 km/litro en el mixto. Nada mal considerando el segmento.

Pero más allá del motor, la gran mejora de este auto está en su comportamiento. Por lo pronto, hace debutar una suspensión trasera multilink, que sumado a un chasis más rígido, obtenemos un comportamiento más equilibrado y seguro, especialmente en carretera.

Hay pocos rebotes y una sensación de aplomo mucho más marcado ahora, lo que se agradece en una marca acostumbrada a provilegiar el confort excesivo. La suspensión no es dura, sino suave, lo que asegura un buen trabajo de amortiguación, pero es lo suficientemente firme para controlar los balanceos y mantener el aplomo.

Otro punto de mejora es la buena aislación del habitáculo, con pocos ruidos exteriores y mucho silencio interior, y a los asientos, bastante cómodos para viajes largos.

Finalmente tenemos la dirección históricamente blanda e inexpresiva, hoy ofrece un mejor tacto y más velocidad de acción, aunque sigue sin entregar toda la información qyue nos gustaría. Es muy buena para la ciudad a baja velocidad, no tanto en carreteras reviradas.

 

El equipamiento

Sensores delanteros y traseros con cámara de retroceso, frenos ABS con EBD, anclajes isofix y seis airbags de serie destacan en seguridad en el nuevo Hyundai i30, a tono con la oferta del mercado.

Sistema keyless con botón de partida, climatizador, la pantalla mencionada con su conectividad y sensores de lluvia y luz destacan en confort y usabilidad.

Todo esto está muy bien, pero la versión descrita cuesta casi 16 millones de pesos, y a ese nivel de precios no nos parece que ofrezca nada sobresaliente que marquen una diferencia sustancial frente a su competencia. Ni el andar es mejor, ni es las eficiente, ni es más equipado, ni es más amplio.

Porque si bien domina a placer algunos segmentos importantes de mercado, en este segmento Hyundai debe bracear más que el resto para llegar a la orilla. Y no la tiene fácil frente a modelos súper posicionados. Ni el diseño, ni el motor, ni el equipamiento hacen esa diferencia que la marca necesita.

 

Conclusión

Nos gusta mucho el nuevo i30, casi como si fuera el mejor Hyundai del mercado. Sabemos que vendrá el i30 N, la variante deportiva que debutará este 2018 con sus 250 y 275 caballos de fuerza. Pero esa es otra cosa, en costo y posicionaminto. Mientras, este i30 nos deja con un sabor de boca raro.

No es barato, especialmente su se busca la versión tope de gama, pero tampoco es caro si se le pone frente a sus competidores. El problema es la diferenciación, y ahí si que le falta un poco. Un 308 es eficiente, un Golf anda muy bien, un Mazda3 es bello y bien equipado. ¿Y el i30?

¿Es recomendable? Sí, para quienes buscan un auto sin estrés, que cumple con su competido, amplio para cuatro y con un enfoque en la ciudad. No, si busca un auto que lo cautive.

Marcelo Palomino recomienda

¿Qué opinas? Cuéntanos