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Probando el Volvo S60 2020 en Chile

El nuevo sedán mediano de la marca sueca tiene todo lo necesario para disputar el liderazgo del segmento con los tradicionales modelos alemanes.

Probando el Volvo S60 2020 en Chile

Hace rato que venimos diciendo que Volvo es de las marcas que mejor se han perfilado para asimilar la nueva realidad que le espera a la industria a partir de la próxima década, donde estaremos inundados de SUV, electrificados y semi inteligentes.

La marca sueca ha aprovechado la billetera sin fondo que tiene su matriz, el gigante chino Geely, para invertir más de 12.000 millones de dólares en tecnología y en modernizar por completo su gama, al punto que hoy, todos tienen versiones electrificadas y el modelo más antiguo de su catálogo en la nueva generación del XC90 (con el permiso del V40), precisamente el auto que inició esta nueva era de Volvo. Y tiene apenas cuatro años de vida.

Hoy le toca el turno al S60, el sedán mediano que compite en uno de los segmentos más duros del mercado de alta gama, donde hay íconos históricos como la Serie 3 de BMW y la Clase C de Mercedes-Benz, verdaderas leyendas dentro de la industria.

Y para intentar derrotarlos hay que entrar en su propio terreno, ofreciendo habitabilidad generosa, percepción de auto de lujo, tecnología de punta y una calidad conductiva que vaya mucho más allá de la suavidad o la deportividad. El auto debe manejarse como un verdadero contendiente premium.

Este S60 representa el 20% de las ventas de la marca en Latinoamérica, aunque el segmento completo significa uno de cada tres autos premium vendidos en la región, lo que significa que hay margen para crecer.

Y aquí estamos probando el nuevo Volvo S60, presentando a nivel mundial a mediados de 2018 y lanzado comercialmente en Chile hace pocas semanas (puedes leer nuestra nota de lanzamiento aquí). La marca organizó un evento de carácter regional que nos permitió conducirlo por la ciudad, por carretera y en el Autódromo de Codegua. Y estas son nuestras impresiones.

Una base exquisita

El Volvo S60 2020 es el primer modelo fabricado en la nueva planta de la marca en Charleston (Estados Unidos). Utiliza la plataforma modular escalable SPA, que también soporta los SUV XC60 y XC90, y los familiares V90 y S90.

Diría a simple vista se ve como una versión más compacta del S90, pero no es tan así, ya que la marca creó una propuesta mucho más atlética y deportiva, sabiendo las cualidades de los modelos con los que busca competir.

Esta tercera generación del sedán mide 4.761 mm de largo, 1.850 mm de ancho, 1.431 mm de alto y tiene generosos 2.872 mm entre los ejes. Si lo comparamos con los tres rivales alemanes, es más largo, ancho y tiene más distancia entre los ejes que todos ellos, ofreciendo más habitabilidad y capacidad de carga (442 litros), puntos flacos de la anterior generación.

Esta plataforma está asociada a los motores Drive-E T4, T5 y T8, este último, un híbrido de enchufe. Todos comparten el mismo block de cuatro cilindros y dos litros sobrealimentado, asociados a una caja automática de ocho velocidades.

El T4 eroga 190 caballos y 300 Nm de par entre 1.300 y 4.000 rpm, ofreciendo un 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y una velocidad máxima de 230 km/h. El T5, en tanto, sube la potencia a 254 Hp y el par hasta los 400 Nm (entre 1.500 y 4.800 rpm), y está asociado a un sistema de tracción AWD. Llega hasta los 100 km/h en 6,4 segundos y alcanza 240 km/h.

La versión híbrida, en tanto, utiliza el mismo 2.0 Turbo, pero con 320 Hp y 400 Nm, que se suman a los 87 caballos y 240 Nm extra que genera el motor eléctrico, y que van directo al eje posterior.

En total, el Volvo S60 T8 Twin Engine ofrece 407 Hp y 640 Nm, suficiente para un 0 a 100 en 4,4 segundos, y una autonomía en modo 100% eléctrico de 40 kilómetros, gentileza de una batería de ion-litio de 11,6 kWh.

En un futuro próximo, Volvo pretende ofrecer una variante T8 Polestar más deportiva y versiones micro híbridas con un sistema de 48v con los motores T4 y T5.

Tres paquetes sustanciosos

El S60 se comercializará en Chile con tres niveles de equipamiento, todos ellos con un gran equipamiento: faros Full LED activas, llantas de 18”, asientos eléctricos con tapiz de cuero, sistema de infoentretenimiento Sensus con pantalla de 9” y GPS, marcadores digitales de 12”, tecnologías de seguridad Intellisafe ( City Safety, prevención de colisión con frenado automático, 6 airbags, protección contra impactos laterales y latigazos,  protección para volcamientos, controles de estabilidad y tracción y asistente de  partida en pendientes, entre otros).

Para las variantes T4 estará disponible el acabado Momentum y R-Design, éste último con elementos decorativos exteriores e interiores exclusivos. El primero incluye aplicaciones de aluminio interiores, freno eléctrico, climatizador bizona, sistema de sonido de 220w con 10 parlantes, conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, sensores delantero y trasero con cámara, y sensor de lluvia, entre lo principal.

El T4 R-Design añade sistema keyless, un acabado exterior deportivo, control crucero adaptativo, Pilot Assist (asiste la conducción hasta los 130 km/h), Run Off Road Mitigation (evita que el auto se salga de la carretera) y aviso y asistencia de cambio de carril, y un audio Harman Kardon de 600w con 14 parlantes, entre otros.

Las variantes T5 se ofrecerán con los acabados Inscription y R-Design. Ambas añaden techo solar con apertura eléctrica, llantas de 19”, alerta de punto ciego y tráfico cruzado, alerta de colisión trasera, asientos y volante calefaccionados, entre otros.

El Inscription tiene un interior con cuero Nappa y acabados en madera, mientras que el R-Design incluye tapiz en cuero Nubuck y elementos metálicos.

Finalmente, el T8 Twin Engine, también en versiones Inscription y R-Design, agrega a todo lo demás un sistema de sonido Bowers & Wilkins de 1.100w y 15 parlantes y cortinillas de sol, pero eliminan los neblineros delanteros (necesita entradas de aire adicionales) y el neumático de repuesto, que reemplaza con un kit de reparación.

Un diseño inspirador

La primera impresión que genera el S60 es que su diseño está en otra categoría si lo comparamos con su antecesor. Es muy largo, ancho y bajo, pero a la vez, muy proporcionado, con una clara inspiración deportiva al ofrecer un capó muy largo y mover la cabina hacia atrás.

Con el paquete R-Design se ve muy agresivo y atlético, pero incluso sin él destaca a lo lejos por su robustez y dinamismo visual. Destacan unas hendiduras laterales muy hermosas y una baja línea de cintura, que genera ese efecto dinámico tan buscado en este segmento.

El frente es claramente Volvo, con la parrilla tradicional, el logo grande en el centro y los faros con el LED en forma de T (el martillo de Thor lo llama la marca). La parrilla tiene dos acabados, con un engrillado negro brillante para los R-Design y unas barras cromadas verticales para los otros.

Desde atrás destacan las salidas de escape dobles integradas en el parachoques, las luces traseras con el diseño de doble corchete y un spoiler integrado que alarga la línea del techo.

El acceso al auto es bueno y los asientos, con cabezal ingtegrado, son extremadamente cómodos. Uno de los puntos sobresalientes es la mejora en la apreciación de calidad y el uso masivo de materiales nobles casi de lujo.

El diseño mantiene el minimalismo escandinavo, e incluye de serie dos grandes pantallas para los marcadores (12,3”) y el sistema Sensus (9”) en el ya clásico formato vertical tipo tablet.

La palanca de cambios es pequeña, tipo joystick, e incluye un selector que se gira para prender el motor del auto y que reemplaza la tradicional llave o el más común botón de encendido.

La habitabilidad es bastante buena gracias a la ganancia de 100 mm en la distancia entre ejes si se compara con su antecesor. Hay mucho espacio disponible para los pasajeros de las plazas traseras laterales, incluso si son altos. No ocurre lo mismo con la plaza central, que cuenta con un respaldo algo duro y casi no tiene lugar para los pies por culpa del túnel central.

Un manejo superlativo

Manejamos el Volvo S60 en versión T5 Inscription por alrededor de 130 kilómetros, desde Santiago hasta el Autódromo Internacional de Codegua en una vuelta algo más larga de lo normal, y luego pudimos girar en pista.

Lo primero a resaltar es que el nuevo S60 es un sedán amplio por dentro y extremadamente cómodo, donde es posible adaptarse realmente fácil a la posición de manejo. Asientos con ajuste eléctrico y volante ajustable en altura y profundidad facilitan esta acción, mientras que frente a nuestros ojos se despliegan las dos pantallas ya descritas con toda la información a la mano.

Eso sí, el sistema de infoentretenimiento Sensus no es tan amigable ni fácil de manejar como, por ejemplo, el UConnect de Jeep o el SYNC de Ford. A nosotros nos demandó algo de tiempo poder entender su lógica, y eso que estamos bastante acostumbrados a cambiar de un sistema a otro.

Y de hecho, en algún momento intenté desconectar uno de los tantos sistemas de asistencia (mantenimiento de carril, que puede ser realmente molesto) mientras conducía y no pude hacerlo hasta que me detuve, ya que había que ingresar a Sensus, sin acceso directo desde el volante.

Por esto mismo es que la operatividad general de las funciones del auto no es tan intuitiva, pero Sensus esconde muchas opciones de uso y configuración, por lo que deduzco que un cliente terminará amando el sistema una vez que “se lo ponga”.

El motor de nuestro T5, como ya lo dijimos, ofrece 254 caballos y 400 Nm de par desde muy abajo en el tacómetro, lo que redunda en una respuesta rápida y contundente desde que se pisa el acelerador. Es, además, muy elástico ya que el régimen de torque pleno se eleva por encima de las 4.000 rpm.

Está asociado a una caja automática de ocho que es tan suave, que prácticamente no se siente que esté subiendo y bajando las marchas. Cuenta, además, con una función de desconexión cuando se utiliza el modo ECO y la función Coasting Ready para el manejo por inercia, que ahorra bastante combustible.


 

En contrapartida, el modo Dynamic explota lo mejor de este motor. Si normalmente empuja bastante pero no se siente explosivo, en este modo sí es capaz de mandarte la espalda hacia atrás. No es un auto agresivo en ninguna de sus formas, pero hay diferencias notorias entre un modo y otro, recalcando que es un motor muy potente en un amplio rango de revoluciones, y que mueve extremadamente bien la masa del sedán.

En crucero es simplemente agradable. A 120 km/h marchamos a un régimen levemente por debajo de las 2.000 rpm, por lo que apenas se siente, con una cabina muy bien aislada, y con consumos bastante generosos, por encima de los 13 km/litro.

La dirección tiene mucho tacto y es capaz de transmitirnos mucho de lo que ocurre bajo las ruedas. Y, lo principal, lleva el auto de manera rápida hacía donde dirigimos el volante. Esta es entregada por completo al sistema Pilot Assist hasta los 130 km/h, pero nunca hay que soltar el volante. Este sistema de conducción semi autónoma maneja, además, los frenos y la aceleración.

Respecto de la suspensión, el Volvo S60 se desprende de los tradicionales espirales traseros para instalar un sistema con doble amortiguador, bastante más sofisticado (y seguramente caro). El resultado es sorprendente por la suavidad que se consigue unido a un aplomo muy marcado, como pudimos corroborar en la pista, en una prueba de slalom.

Es un auto neutro de comportamiento, con bajo centro de gravedad y muy maniobrable, lo que lo hace fácil de llevar en cualquier condición de exigencia. Sin embargo, tiene menos tacto deportivo que un BMW Serie 3 e incluso que un Audi, siendo un sedán más pesado.

El motor es posible llevarlo arriba en el tacómetro (sobre 6.000 rpm) y entre 3.000 y 4.500 rpm se siente lleno, pero la caja es algo lenta en los pasos pensando en la pista (tiene un leve retardo entre el paso manual y la respuesta mecánica) y no cuenta con levas detrás del volante, lo que hace más dificultoso su uso.

Pero, vamos, nadie se comprará un S60 pensando en llevarlo a una pista, así que lo rescatable acá es saber que es un auto muy estable, al que le cuesta demasiado perder la cola (algo que se corrige moviendo apenas el volante), y que muestra poca subvirancia, algo común en la generación anterior.

Además, se siente muy aplomado, como casi nulo rolido de carrocería, lo que demuestra que el conjunto del nuevo Volvo S60 es realmente bueno en todas las condiciones.

En resumen, Volvo aspira a competir con más igualdad frente a los sedanes alemanes y yo diría que tiene todos los argumentos para plantarse como una alternativa. No es un sedán agresivo como podría ser el Serie 3 recién lanzado o la Clase C, sino es una apuesta más confortable y lujosa. La gracia es que hoy, si bien está menos competitivo en precio que su antecesor, es mucho más atractivo en términos generales, es mucho más producto.

Lo mejor es su paquete de seguridad de serie, su mayor amplitud interior y toda la tecnología puesta a disposición de los usuarios. El manejo es superlativo, más enfocado en confort que en dinamismo, y el diseño es magnífico, al menos a mí me convenció.

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