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Probando el Chevrolet Corvette 2020

Exótico, atractivo y lo más importante, muy efectivo como auto deportivo

Probando el Chevrolet Corvette 2020

Apenas habían transcurrido un par de semanas del año, cuando llegó una de las invitaciones que esperaba con más entusiasmo. Chevrolet, nos reservaba un lugar para conocer a fondo y manejar por primera vez (espero sean muchas más) su totalmente nuevo Corvette 2020.

El pasado mes de agosto asistimos a la develación mundial de la octava generación del Chevrolet Corvette celebrada en la ciudad de Los Ángeles en California. El evento no solo sirvió para presentar la más reciente iteración del deportivo americano por excelencia, sino también para rendir tributo a un capítulo de más de 60 años de historia, ya que por primera vez en, el Vette migraba a un planteamiento de motor central.

Sin embargo, la idea de un Corvette con el motor ubicado detrás de los pasajeros no es nueva en absoluto, Zora Arkus-Duntov, muchas veces llamado el padre del modelo, lo propuso en varias ocasiones, fabricando incluso varios prototipos a lo largo de los años, mismos que nunca llegaron a producción y que ahora son conocidos como CERV (Chevrolet Experimental Research Vehicles)

Nuestro primer contacto con el Chevrolet Corvette 2020 no podría haber sido de mejor forma, partiendo desde la ciudad del pecado, hacia las increíbles carreteras del Valley of Fire, llenas de curvas y con un pavimento en inmejorables condiciones, mismas que solo son superadas por las espectaculares postales compuestas por las formaciones rocosas de tono rojizo, el azul del cielo y los alrededores desérticos.

Solo bastaron un par de kilómetros, en el intenso tránsito de Las Vegas para darnos cuenta que se trata de un auto de suspensión más suave de lo que anticipábamos, francamente temía que, al cambiar a una disposición de motor central, el Corvette perdiera todas sus facultades como auto de uso diario. Pero afortunadamente no fue así; incluso gracias a sus dos áreas de carga que suman 367 litros, ofrece más espacio del que podrías necesitar para el equipaje de un fin de semana.

Adentro, la experiencia es de primer nivel, no solo porque la cabina está muy bien lograda en materia de acabados y ensamble, sino porque ahora el Corvette 2020 se percibe desde el puesto de mando como un auto exótico en toda regla. Los trazos son dramáticos y envuelven al conductor de tal manera que incluso lo aíslan por completo de su acompañante, el objetivo es que entregues toda tu atención al manejo.

La inspiración en un jet de combate se transmite en todo momento, el volante cuadrado con aristas redondeadas tiene buen grosor y grip, mientras que el cuadro de instrumentos digital de 12”, en combinación con la pantalla táctil de 8” y el head up display proveen de toda la información que podrías necesitar, generando una atmósfera muy moderna.

Asimismo, la visibilidad hacia adelante y los lados es excelente, mucho mejor de lo que creerías. Hacia atrás, los espejos de buen tamaño son de gran ayuda, pero el central sí es bastante limitado, aunque puedes activar el espejo virtual y olvidarte de ese inconveniente para siempre.

Los asientos, además de tener un diseño muy atractivo, son cómodos y sujetan muy bien. En el caso de optar por el Z51 Performance Package, vienen unos asientos GT2, que son todavía más bonitos y enfocados en manejo deportivo.

Una vez que abandonamos la marcha urbana, era momento de hacer que el Vette estirara las piernas un poco; un pisotón al acelerador y el rugido del V8 LT2 se hace presente, ¿cómo hacen las tres de Detroit para que sus motores de ocho cilindros se escuchen así de bien?

Es adictivo, no puedes parar, quieres escuchar como sube de revoluciones una y otra vez, acompañado de ese petardeo que solo las cajas de doble embrague saben hacer. Jamás encendimos el audio Bose de 14 parlantes, no era necesario en absoluto.

Ya no hay opción de transmisión manual, pero esta de doble embrague y ocho velocidades es tan rápida, que en realidad no representa sacrificio alguno, por lo menos del lado del performance, claro está. Los puristas podrán opinar todo lo que quieran, pero si quieres cambios en cuestión de una fracción segundo, solo una transmisión como esta puede hacer el trabajo.

La nueva plataforma fabricada en aluminio es extremadamente rígida y se siente de inmediato al manejarlo; la sensación es de mucha solidez. Además, al tener el motor atrás, el volante va mucho más cerca de las ruedas mejorando también la precisión. El túnel de la transmisión es la columna vertebral de éste chasis, es en verdad robusto, aunque llama mucho la atención que no existe un cardán que pase por ahí, la caja está ubicada detrás del motor, todo en la parte trasera. ¿Entonces, para qué se requiere de un túnel tan grande? Bueno, ya veremos dónde ubican la batería de las versiones Z06 o ZR1 plug-in hybrid cuando lleguen al mercado.

Regresando al Chevrolet Corvette Sintgray 2020, los 495 hp y 637 Nm de par son suficientes para hacer un 0 – 96 km/h (60 mph) en 2,9 segundos: es en verdad rápido. Pero lo realmente increíble, es lo fácil que gana velocidad, este nuevo Vette es tan noble y predecible, que no es necesario tener manos expertas para acercarse a los límites con seguridad.

Pudimos comprobar lo anterior en el circuito de Spring Mountain a las afueras de Las Vegas. El Stingray Z51 con su diferencial electrónico de derrape limitado, sistema de frenos de alto rendimiento, circuito de refrigeración de alto desempeño y suspensión más deportiva, es bastante más que apto para la pista.

Además de acelerar impresionante, el nuevo Corvette va increíblemente bien plantado, es muy neutral al límite y frena impecablemente bien. Resultó en verdad mucho mejor de lo que pensábamos.

Cuando el C7 Stingray llegó, suponía una evolución dramática con respecto de sus predecesores, además de ser un deportivo muy efectivo. Ahora se trata de un auto refinado, bien construido y de buenos acabados. El C8 Stingray una vez más representa una evolución dramática, el paso hacia la configuración de motor central, trae consigo todas las virtudes que Chevrolet ya había conseguido con la generación anterior, al tiempo que le da un halo de exclusividad, exoticidad y drama, como nunca se había visto en el Corvette.

Como auto deportivo, el Chevrolet Corvette 2020 es mucho mejor que antes, eso es un hecho, pero como capricho, ahora está a niveles que antes solo estaban reservados para la élite de las marcas europeas como Porsche e incluso, Ferrari. Eso sí, para lograrlo, tuvo que duplicar su precio, una de sus grandes cartas.

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