Test drive

Probamos el Peugeot 2008 2020

El SUV de entrada a la marca se luce con un diseño robusto, un manejo superlativo, un motor súper eficiente y abundante tecnología. Como buen Peugeot, el precio no es accesible para todos.

Probamos el Peugeot 2008 2020

El nuevo 2008 se construye sobre una nueva plataforma del Grupo PSA denominada CMP, que debutara con el DS3 Crossback y sirve como base también para las nuevas generaciones del Peugeot 208 y del Opel Corsa. Esta base no sólo es mucho más rígida y más ligera, sino que también es modular, permitiendo que todos los modelos mencionados ofrezcan versiones 100% eléctricas.

Asimismo, esta base le permite aumentar sus dimensiones exteriores de manera importante y, con ellas, su habitabilidad interior. El Peugeot 2008 cuenta ahora con 4.300 mm de largo, esto es 14 centímetros más que la primera generación, y con 2.605 mm entre los ejes, unos 6 centímetros más que antes.

Tiene además 1.770 mm de ancho y 1.530 mm de alto, medidas que lo meten de lleno en el segmento B de los SUV, rivalizando con modelos como los Mazda CX-3/CX-30, el Subaru XV, el Volkswagen T-Cross, el Citroën C3 Aircross y el Jeep Renegade, entre los que por precio se posicionan más alto.

Si nos vamos al maletero, el nuevo Peugeot 2008 declara 465 litros de capacidad VDA, siendo uno de los espacios más grandes del segmento. Algunas versiones cuentan con piso móvil, que puesto en la parte del medio deja un espacio por debajo para ocultar cosas. Así, puede cargar entre 434 y 545 litros, según si usas el espacio completo o solo hasta el cubre equipaje, y si se abaten los respaldos de los asientos traseros (en proporción 60/40) supera los 1.400 litros de capacidad.

El nuevo Peugeot 2008 2020 se vende en Chile en cinco versiones iniciales, con precios de lista entre $14.390.000 y $21.390.000. Nuestra versión de prueba es la Premiere BlueHDI 130 AT8, una edición exclusiva de lanzamiento que a futuro será reemplazada por las Allure. Su precio en mayo de 2020 es de $19.390.000.

El diseño del León

Si vemos el diseño exterior de esta nueva generación del 2008 nos encontramos con un auto que ha ganado madurez. Ya no es esa insípida mezcla entre SUV y miniván que dio vida a la primera generación, nacido en una época en que Peugeot se dio cuenta que no tenía níngún SUV en su lineup pese a que el mercado avanzaba raudo hacia esta tipología de modelos.

Aquel modelo nacido en 2013 tenía en la modularidad el foco principal de su propuesta, mostrando el diseño menos arriesgado que cualquier otro modelo de la marca en aquella época. Sin embargo, le fue bien a Peugeot con el 2008, generando suficiente tracción para que la segunda generación del 3008 haya sido el éxito que ha sido en todo el mundo.

Este nuevo 2008 toma todos los elementos del 3008 y los lleva a otro nivel. Sus líneas poligonales mezcladas con formas robustas en prácticamente todos los elementos de la carrocería le dan una apariencia moderna pero muy musculosa, propia de un SUV al estilo Peugeot.

En el frontal destaca su enorme parrilla negra asociada a focos halógenos que, en la versión más alta GT Line, dibujan en LED las garras del León comunes en las luces traseras. También debutan unas DRL (luces diurnas) que simulan el colmillo del León, o al menos eso indica la marca. Un capó alto, nervaduras marcadas con cincel y un parachoques alto confieren al 2008 una apariencia intimidante.

La silueta es más convencional, pero destacan los anchos pasos de rueda con protecciones plásticas, las llantas bitono de 16 a 18 pulgadas (17" en nuestra versión), la cintura alta y ascendente y, en esta variante Premiere, el techo y pilares color negro, algo exclusivo de las GT-Line, pero que no heredarán las futuras versiones Allure ni tampoco las entrada de gama Active. En la zaga sobresalen los focos con las mencionadas garras del León, unidas a través de una fina decoración cromada que lleva grabado el nombre de Peugeot. 

En el interior hay mucho del 3008 y también muchos elementos nuevos que veremos en el futuro 208. Lo más destacado es, sin embargo, la impresionante calidad percibida, con materiales blandos al tacto en todos lados, mezclas de tonos y texturas, mucho piano black en la consola central, y dos inmensas pantallas que acompañan a esta variante. La primera es la del sistema de infoentretenimiento que va en voladizo, la segunda es la que da vida a los marcadores 3D, ambas de 10 pulgadas. 

Volvamos al diseño. En este 2008 destaca a primera vista el iCockpit, este revolucionario diseño del puesto de manejo que mezcla un volante pequeño con marcadores puestos justo por encima, a la usanza de los autos de carrera, y como en todas las cosas, hay cosas buenas y cosas malas en esto, vamos al detalle.

Entre lo bueno está el tacto exquisito del volante, su tamaño perfecto para un manejo más agresivo (menos movimiento de las manos), y la visibilidad de los marcadores más cerca del parabrisas, lo que distrae menos la conductor, que no debe retirar los ojos demasiado lejos del camino para ver la información. Entre lo malo está el hecho que el iCockpit no le quedará bien a todos ya que no todos somos iguales ni manejamos igual. En mi caso, me gusta manejar con el asiento bien abajo, pero como soy bajo de tamaño, la parte alta del volante me tapa la mitad de los marcadores. Y si hago ajustes de altura del asiento, el volante quedará muy abajo, y si lo subo me vuelve a tapar los marcadores. 

Recomendación: pruebe la posición de manejo antes de comprar el auto.

Las plazas traseras son amplias, muy amplias. Caben dos adultos de hasta 1.85 metros con bastante comodidad, tanto de piernas como de cabeza, pero si bien la marca dispone de tres cinturones de tres puntas y tres apoyacabezas independientes, pareciera que no hay suficiente anchura como para que tres personas entren con comodidad. 

La parte trasera ofrece el mismo nivel de construcción que adelante y, además, cuenta con dos puertos USB de carga para teléfonos.

Máxima tecnología

Hablemos de propuesta tecnológica. Ya comentamos que en esta versión Allure/Premiere hay dos pantallas de 10 pulgadas, una para los marcadores, otra para el sistema de infoentretenimiento (en la versión Active, la pantalla central es de 7" y los marcadores son analógicos con un display digital). 

Este último cuenta con conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, además de bluetooth y un navegador GPS. No es el sistema más intuitivo del mercado, diría que se extraña un buen mando central para controlarlo todo, pero con un poco de uso se hace todo más sencillo.

La hermosa botonera tipo avión del tablero permite acceder a muchas funciones de manera directa, pero no se puede resolver todo desde ahí, y sí o sí hay que acudir a la pantalla para realizar una acción. 

Respecto de la segunda pantalla, se distingue por ofrecer una calidad gráfica superlativa, así como la opción de configurar la información que se ve (una de ellas muestra parte del mapa del navegador. Por si fuera poco, cuenta con visualización 3D. Esto se consigue a través de una segunda pantalla puesta por encima, que refleja en una mica ciertos elementos que, en la visión general, se aprecian como si estuvieran más adelante que la pantalla.

El volante es multifunción y con ajustes en altura y profundidad, ofreciendo además paddle shifters. Los asientos forrados en una mezcla entre cuero y microfibra tienen ajuste eléctrico en altura, y en la consola descansa el botón para el freno de mano eléctrico. 

De serie, el Peugeot 2008 ofrece climatizador automático, alzavidrios eléctricos de un toque, espejos exteriores eléctricos y térmicos, control crucero, espejo interior fotosensible, sensor de retroceso, cámara de retroceso y reconocimiento de voz. En seguridad añade frenos ABS con reparto electrónico, control de estabilidad, asistente de partida en pendiente, monitor de la presión de los neumáticos y cuenta con 4 airbags. 

Si nos vamos a nuestra unidad de pruebas de equipamiento intermedio (Premiere/Allure), añade a eso espejos abatibles eléctricamente, acceso y arranque Keyless, sensor de luz y lluvia, sensores delanteros de estacionamiento, incluye cuatro puertos USB. Y en seguridad agrega airbags de cortina, neblineros traseros y delanteros con función cornering. 

La tecnología enfocada en seguridad no está disponible aquí, sino en la tope de gama GT-Line, que además del techo panorámico y el cargador inalámbrico para teléfonos, suma luces Full LED, control crucero adaptativo con detención y arranque automático, asistente de cambio de luces, asistente de mantenimiento y posicionamiento de carril, lectura de señales de tránsito, alerta de fatiga, sensor de punto ciego, frenado de emergencia automático y asistente de estacionamiento.

Rey en eficiencia

Como suele ser la tónica con los modelos PSA (Citroën, DS, Peugeot y los nuevos Opel), los motores destacan por ofrecer ese perfecto equilibrio entre entrega y eficiencia. Y en este 2008 eso no es la excepción.

Hay disponible en magnífico motor gasolinero de tres cilindros y 1.2 litros con turbo, que eroga 130 caballos y 230 Nm de par, asociado a una caja manual de seis cambios, y dos opciones turbodiésel de cuatro cilindros y 1.5 litros, con 100 Hp y 250 Nm el primero, y de 130 Hp y 300 Nm de torque el segundo. En este último caso, acoplado a una caja automática de ocho velocidades y con tracción delantera (no hay versiones AWD). Nuestra unidad de pruebas montaba este último paquete.

Si bien todos los modelos parecieran estar justos de fuerza, vale decir que el 2008 tiene un peso promedio de 1.200 kilos, y gracias al gran torque disponible desde muy bajas revoluciones, el tren motriz se siente más que suelto para mover esta masa con total tranquilidad, incluso en subidas. Y si es necesario, cuenta con modos de conducción que en la posición Sport eleva el régimen generando mayor entrega y deportividad.

El funcionamiento de este motor  es tan suave, y la cabina está tan bien aislada e insonorizada, que pareciera que se trata de un bloque gasolinero. Sólo un minúsculo turbolag inicial hasta las 1.200 rpm y, luego, un exceso de torque entre las 1.500 y las 3.000 rpm nos avisa que estamos manejando un efectivo motor diésel. Empuja tan fuerte en este rango, que por momentos nos pareciera que el motor es mucho más grande de lo que es.

La gracia del 1.5 BlueHDI 130 es que más allá de estos momentos iniciales, parece perfecto para este SUV. Es muy progresivo si el acelerador se presiona con sutileza, ofrece mucha fuerza en casi todo momento y responde con decisión cuando se le pide, todo esto gestionado por una caja muy bien relacionada, y que si bien no es demasiado rápida en las transiciones, sabe mantener el empuje sin dejar que el régimen caiga.

Algo mejor aún: sus rendimientos. Aunque la marca homologa más de 20 kilómetros por litro, en nuestra prueba urbana promediamos 13,4 km/litro y a 120 km/h en carretera nos rindió pco más de 18 km/litro. Nada mal para un 0 kilómetros con el motor aún apretado.

El chasis del 2008 es sobresaliente. La suspensión independiente está perfectamente calibrada para ofrecer confort en la ciudad y sobre pavimentos ásperos, sin golpeteos en los lomos de toro y rebotes en los saltos, aislando muy bien la cabina. Pero si nos vamos a una buena carretera de curvas, el aplomo del SUV es sobresaliente, pese a tener el centro de gravedad un poco más alto. Se afirma bien en el asfalto y da seguridad conductiva, con una dirección muy rápida y precisa y frenos del todo efectivos.

Por supuesto que no es el hábitat para un SUV, pero como hoy hay conductores para todo y los SUV están de modo, y es bueno aclararlo desde ya: tómeselo con calma porque el 2008 pide más y entrega mucho, pero todo tiene un límite.

Conclusión

Peugeot sabe hacer autos en encantan y esta no es la excepción. La segunda generación del 2008 es un súper SUV para el segmento de los compactos, con una propuesta atractiva en diseño, calidad, refinamiento y dinamismo conductivo.

Me parece que es de lo mejor que ofrece este segmento, donde abundan los modelos regionales como el Jeep Renegade, el Honda WR-V, el Volkswagen T-Cross, el Ford Ecosport y el Nissan Kicks entre los principales. Ninguno de ellos lo iguala por calidad interior y refinamiento conductivo. Y frente a los europeos como el Citroën C3 Aircross, el Opel Crossland X y el Renault Captur, gana por modernidad.

Lo que más me gustó fue la propuesta interior, un deleite a los ojos y el tacto, especialmente la botonera metálica. El iCockpit puede ser un problema, pero la experiencia de usuario que entrega vale la pena. Además, es amplio atrás y tiene un más que respetable maletero.

Y los motores, nada que decir: de lo mejor del segmento en respuesta y eficiencia, asociado a una nueva plataforma que mejora sustancialmente la propuesta dinámica.

¿Lo malo? El precio, demasiado alto para ser un segmento B. Por el valor de nuestra unidad de pruebas podemos comprar un Volkswagen Tiguan o un Nissan X-Trail con buen equipamiento y siete plazas. O un Mazda CX-5 muy bien equipado y con 185 Hp.

¿Vale la pena? De todas maneras.

Test drive Peugeot 2008

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